martes, 5 de julio de 2011

RECUPERANDO TU AMOR. CAPITULO 1: ACCIDENTE, NOTICIA Y REENCUENTRO






DISCALIMER:

 Los personajes que aparecen en esta historia no son mios, pertenecen a SM. Yo solo he jugado con ellos apra crear esta mi primera historia.

Quiero dedicar este capitulo a Sil y Saraes. Sil gracias por la portada y por aguantar mis inseguridades, Saraes gracias a tí también por aguantarme, ayudarme,aconsejarme y recomendar mi historia. 


Capitulo 1: Accidente, noticias y  reencuentro
 — Tú, ¿Le has hablado de mí? — pregunté asombrado.  
— Tenía derecho a saber  — contestó mirando con tristeza a mi hija.
—Pues no sé si serás consciente de ello o no, pero me acabas de hacer el hombre más feliz del mundo —. Las palabras salieron de mi boca espontáneamente, sin que yo me hubiera propuesto decirlas.
—  No me digas  —, dijo alzando la barbilla,   pero pude notar un deje de tristeza en su voz —  pues no es eso lo que opinabas la última vez que hablaste conmigo —.  Me reprochó dolida. En ese momento volví a sentirme el ser más miserable de la tierra, si al menos ella supiera…
— Bella…  — intenté decirle con mi hija aún en brazos pero ella me interrumpió.
— Es igual Edward, no te excuses, sólo espero que mientras estés aquí, sepas comportarte, solamente es  una niña.
— Por supuesto am… Bella, no tienes ni que pedírmelo —. Terminé diciéndole,  sintiendo como mi corazón se contraía dolorosamente al sentir su desconfianza…
—Bella ¿La lesión es muy grave? —, Preguntó  Emmett muy oportuno, rompiendo la tensión  del momento —.  ¿Qué pasó  exactamente?
— Se ha roto el fémur, Emmett,  ha sido grave, pero ya  está bien, aunque  la recuperación va a ser dura. Y bueno yo no estaba presente cuando sucedió pero Rose y Alice dicen que una bicicleta que no circulaba por el carril que debía la atropelló  tirándola al suelo.
¿Se ha hecho mucha pupa la abu?—,  preguntó Peter mirando con aprensión a su tía.
—Bueno bastante, pero ya está bien, ya os digo que cuando la pasen a una habitación iréis a verla. Pero la próxima vez que vengáis con Emily al hospital…
— Sí, sí  ya lo sabemos, — la cortó mi hija rodando los ojos —  no nos  podemos  separar de Emily sin decirle donde estamos, no tenemos que correr por el hospital —,  seguía enumerando mi niña aún en mis brazos, mientras yo me esforzaba por no dejar escapar la sonrisa que me provocaba verle replicar a su madre… Pero era incapaz de dejar de mirarla, ¡qué niña más preciosa!, en verdad era un calco exacto  de mí con su pelo del mismo color  y  la misma forma de la cara, tal y como Rose me había dicho, excepto  los ojos, esos ojos chocolate que tanto adoraba. Además parecía lista y,  si no estaba entendiendo mal, capaz de traer por la calle de la amargura a un regimiento entero.
— Pero mamá —,  siguió diciendo mi niña con ojos de corderito— , no hemos venido corriendo, hemos venido despacito, tranquilitos y sin chillar.
— Tomaré eso como bueno, anda vamos a la cafetería mientras hacemos tiempo para ir a ver a la abuela. Pero ya sabéis, está malita, así que vamos a jugar a…
— Sí, sí a ver quién aguanta más tiempo quieto y callado. El que gane se podrá comer un helado o una galleta de chocolate o lo que se te ocurra en ese momento. ¡Qué manía tenéis las tías, los abuelos y tú de jugar a este juego! si siempre salimos ganando nosotros. Y vosotros siempre nos acabáis teniendo que comprar lo que nos prometéis—.  Dijo de nuevo mi niña con una seriedad que me hacía reír.
— Bufff —, bufó mi Bella rodando los ojos como antes lo había hecho mi hija... Debo reconocer que a estas alturas yo me estaba aguantando la risa escondido detrás del hermosísimo pelo cobrizo de mi preciosa niña. ¡Menuda era la criatura! ¿A quién habría salido? De repente el busca de Bella sonó.
— Tengo que irme un momento me llaman en recepción. Esto… — dijo mirándome dudosa —, Rose está en la habitación; le mandaré un mensaje para que venga a ocuparse de la niña, sólo será un momento. Ella se hará cargo de mi hija — ,  dijo enfatizando el “mi hija.” ¡Dios! que dolor sentí en ese instante —. No tienes más que llevarla a la cafetería. — Me pidió.
— No te preocupes Bella—, traté de contestarle tragándome el dolor que sus palabras  habían dejado en mi pecho —,  con mucho gusto me ocupo de ella—. Me miró de una forma extraña, pero no dijo nada y se fue.  Su marcha me produjo un vacío inmenso en el estómago. Volver a verla había despertado algo que hacía mucho tiempo estaba muerto en mí. A pesar de que en un principio se apartó, después ella había respondido a mi abrazo. ¿Tendría alguna posibilidad? De camino a la cafetería con uno de mis dos soles en  brazos, empecé a recordar los acontecimientos ocurridos desde el día anterior y sobre todo, la conversación con Rose  hacía tan solo unos minutos...
Flashback
Salimos de la Comisaría  de Forks más tarde de lo habitual. Ninguno de los dos teníamos ganas de volver a nuestras casas .Ambos por distintas razones. Hacía ya varios días que Rose, Charlie y Renée se habían marchado del pueblo con  los niños a Jacksonville para pasar las vacaciones de verano con Bella, desoyendo las instrucciones de Tanya.
Ella y Aro nos  habían exigido que cortáramos todo contacto con Bella. Rose y mis padres al principio hicieron lo que se les pedía. Pero si mi cuñada y amiga se caracteriza por algo, es por tener poca paciencia y por acabar haciendo su santa voluntad. Así que se hartó de obedecer a su hermana y a su padrastro. A escondidas y con una valentía que ni mi hermano ni yo demostrábamos, empezó primero a hablar por teléfono con ella y después,  durante los veranos, empezaron a quedar para encontrarse con sus hijos y mi hija en las cálidas playas de Jacksonville. Charlie y Renée, haciendo caso omiso de las exigencias de Tanya,  se marchaban con ella también.
Tanya finalmente se enteró de estos encuentros,  pero  me tenía a mí  y  la promesa de todos de que Bella nunca sabría la verdad, así que consentía este pequeño “desliz” de su hermana y mis padres, pensando que eso haría más daño a Bella. Yo muchas veces interrogaba a Rosalie y ella me decía que no me preocupara que ella estaba bien.
 Llegué a “mi casa” después de haber dejado a Emmett en la suya. La bruja no estaba por ningún lado, mejor. Me  duché, me cambié rápidamente de ropa y me escabullí en la cama antes de que llegara. El sueño me encontró pensando en Bella…
 — “Ring, ring, ring,”  — ese molesto sonido me sacó de un sueño maravilloso en donde Bella y yo estábamos en nuestro prado haciendo el amor…
— Edward, haz el favor de coger el dichoso teléfono. ¿Quién será a estas horas maldita sea?, dile a tu familia que respete un poquito , ¿no? – Me grito mi “esposa” haciéndome enfadar como siempre.
—Vete al diablo Tanya —,  mascullé para mis adentros mientras cogía el teléfono.
— ¿Diga? — contesté con voz cansada.
—  Edward, soy Charlie.  Renée ha tenido un accidente y  la han operado de urgencias —. Me dijo mi padre desde el otro lado de la línea.
— ¿Qué ha pasado?  —Pregunté aterrorizado.
— Ha sido arrollada por una bicicleta que circulaba por el carril que no debía  y se ha roto la pierna por tres sitios distintos —.  Me informó con un deje de preocupación.
— ¡Dios mío!, voy para allá ¿lo sabe Emmett?—,  le pregunté mientras me levantaba de la cama y comenzaba a ponerme los pantalones con el teléfono pegado a la oreja.
— Sí ya le he llamado.  También dice que viene pero hijo,  no sé yo si es prudente, además ya ha sido operada y  todo ha salido bien, sólo llamaba para que lo supierais — .  Me contestó mi padre temeroso de las consecuencias. ¡Maldita Tanya y toda su familia!, maldije en mi interior, por hacernos sentir de esta manera…
— ¡Ya!, ¿y cómo se supone que os vais a apañar?  Rose, Bella y tú no podréis con todo, además Bella tendrá que trabajar, necesitáis ayuda papá.
—Ya lo sé hijo, pero Bella…
—  Bella tiene que trabajar —,  le corté —  no podrá estar allí, además yo quiero verla,  no se hable más—. Dije con decisión. Y también de paso podré verla a ella, pensé para mis adentros.
—  Edward, ya te digo que está todo bien y además no sé si será prudente.
—  A la mierda la prudencia — le espeté, aunque en el acto me arrepentí de haberle hablado de ese modo—.   Es mi madre, papá,  la única que he conocido — acabé diciéndole con un tono más suave.
— Sabía que dirías eso hijo —. En su tono de voz se notaba que en el fondo se sentía orgulloso — .  Está bien, llamadme para confirmarme a la hora que llegáis y el número de vuelo, os estaremos esperando.
Colgué como un desesperado metiendo todo lo que podía en una maleta mientras llamaba a Emmett
— Emmett, estoy en tu casa en cinco minutos —. Le dije sin llegar ni a saludarlo.
— Bien — contestó y enseguida cortamos la llamada.
— ¿Qué es esto? ¿Dónde vas Edward?— Preguntó Tanya  sentada sobre la cama.
—Tanya, mi madre ha tenido un accidente en Jacksonville y la han operado,  necesito ir a verla.
—Claro eso le pasa por ir  donde no tiene que ir —. Dijo Tanya con desprecio.

—Tanya, ella está pasando las vacaciones de verano en Jacksonville junto a su hija,  su marido, Rose y mis sobrinos. Cosa que a Emmett y a mí no nos está permitido hacer. No es la primera vez  que lo hacen.  ¿A qué viene esto ahora? — le reproché odiándola un poco más si es que eso era ya posible…
—Bueno y a ellos tampoco les está permitido y hacen lo que les da la gana —. Contesto Tanya desafiándome con la mirada —. Pues que se atengan a las consecuencias.
—Vaya, tenía la impresión de que no te molestaba, que les habías dado una especie de… permiso. — . Le contesté tratando de ocultar el asco que me producía el simple hecho de tener que mirarla.
—Bueno, si no puedes con ellos, únete, esa fue mi postura. Cuando Rose se pone cabezota…  Además tú te quedas aquí y Emmett también. Te tengo a ti y a tu promesa. ¿Qué daño puede hacer que se vean? — Dijo mirándose las uñas de modo inocente.
—Claro, a ti no te hace daño pero a Bella sí,  ¿verdad Tanya? ¿Es esa tu razón? Tanya, de verdad que cada vez te entiendo menos, pero ahora no tengo tiempo, he de irme  te guste o no. — . Le dije  visiblemente alterado.
— ¿Y por qué tienes que ir?— Siguió insistiendo —  quédate aquí y ya te llamaran a ver  como está. Supongo que la habrá  operado súper  Bella, así que no hay de qué preocuparse —. Volvió a decir con desprecio.
— Tanya, ¿Es qué no tienes ni siquiera un pequeñísimo  espacio en ese sitio donde se supone que tienes el corazón, para algún sentimiento humano? — Le reproché mirándola con los ojos entrecerrados. Cada vez me costaba más mantener la compostura ante ella.
— Sí, sí que lo tengo, pero también tengo la suficiente inteligencia como para pensar que intentarás algo con Bella.
— ¿Y qué se supone que voy a intentar?,  si me tienes bien pillado —. Le recordé apretando mis manos en puños para contener la impotencia que eso me producía —.   ¿Piensas que soy tan miserable como para hacerle concebir unas esperanzas que no hay? ¿O como para poner en peligro su vida y la de la niña? — le contesté dejándole claro que ella seguía ganando y  desde luego,  que no pensaba poner en peligro ni a Bella ni a mi hija, pero si tenía la más mínima oportunidad…
—Está bien —. Dijo sacándome de mis pensamientos —, pues dame un poco de tiempo que arreglaré las cosas y me voy contigo.
— ¿A qué Tanya? —,  Le reproché duramente — ¿a fingir que estás preocupada por mi madre?, ¿y con qué fin?, si todos allí sabemos que es mentira—.  Sus ojos me miraban refulgentes de ira mientras veía como apretaba los puños en las sábanas —. ¿Para vigilarme?, ¿O por qué sabes que así harás más daño a Bella? — Sonreí irónicamente  mirándola con desprecio —. Créeme que no voy a hacer nada que la ponga en peligro. Ya me sé vigilar yo solito. No te quiero allí Tanya, haciendo el paripé de esposa perfecta cuando todos sabemos que no es así. Todos, menos la persona a la que tú quieres dañar y eso no te lo voy a consentir.
— No soy la esposa perfecta porque tú no lo quieres, Edward —. Me espetó con reproche.
— Claro que no, yo ya tenía una esposa perfecta y me la quitaste ahora si,  me disculpas —. Me giré para termina de empacar…
— ¡Ten cuidado Edward! — , me amenazó fríamente —, aunque yo no vaya sabré si me mientes,  sabré si estás con ella a solas,  o si vas con ella a algún sitio.
— ¿Anda no sabía que también tienes espías allí? — le contesté con desprecio a la vez que atemorizado por el hecho de que fuera verdad lo de los espías.
— No me tientes Edward, no me tientes.
—Adiós Tanya, ya volveré, por desgracia volveré.
Y dicho esto me fui a por mi hermano y desde allí nos dirigimos al aeropuerto…
Aún faltaba una hora para que despegara el avión que nos llevaría a Jacksonville y nos entretuvimos tomando un café y hablando sobre lo que me había pasado con Tanya. Llamamos a nuestro padre para confirmarle el número de vuelo y la hora de llegada. Cuando llegamos a Jacksonville Rose nos estaba esperando.
— Hola — nos saludó con voz cansada deshaciéndose en los brazos de mi hermano. Qué envidia me daba, de la sana, pero envidia al fin y al cabo.  No tenía buena cara; sus ojos estaban rojos, señal de que había estado sin dormir y posiblemente llorando durante toda la noche; se  veía verdaderamente afectada y preocupada.
Esa sí que era una buena mujer y no lo que yo tenía en casa. Quería a mi madre como si de la suya propia se tratase,claro que la pobre tampoco había conocido otra, aunque no había tenido la misma suerte que yo de ser adoptada por los Swan. Ella había ido a caer en un sitio peor. Seguro que haría todo lo que estuviera en su mano para ayudar a Renée. Qué suerte tenia Emmett de poder tener a una mujer así y que desgraciado me sentía yo, la había tenido y la había perdido.
— Rose,  ¿qué tal mi madre?  —,  Pregunté tratando de salir de ese bucle de dolor sin sentido. (voy por aquí)
—Bueno —Contestó encogiéndose de hombros. — ya la han operado y parece que todo ha salido bien, cuando la he dejado estaba eliminando la anestesia, por lo que no podíamos estar con ella. Tu padre quería venir a buscaros pero he insistido en que fuese a casa a dormir. Se ha pasado la noche entera despierto.
—A ti también te veo muy cansada, amor — dijo Emmet
—Bueno pero alguien tenía que venir, ya descansare Emmet, tranquilo.
—Gracias Rose — Dijo Emmet mirándola con devoción.
—No hay de que, amor,  ya sabes cómo quiero a tu madre.
Fuimos derechos hasta un coche precioso que se veía  muy caro.
— ¡Vaya coche!, — exclamé con admiración al verlo.
— Es de Bella— contestó Rose de lo más tranquila.
— ¿De Bella? — Pregunte incrédulo.
—Vaya y ¿Cómo lo ha conseguido?— Pregunto  esta vez Emmet
— ¿Comprándoselo? — Pregunto Rosalie con sarcasmo.
— ¿Tan bien la va? ¿Tanto dinero gana como para permitirse un coche así? —Pensé pero al parecer lo hice en voz alta.
—Créeme  Edward —Me contesto Rose —  se puede permitir un coche así y más caro si quiere, y se lo ha ganado todo con su esfuerzo y su trabajo. Y bueno, unas cuantas inversiones aquí y allá muy bien aconsejadas. — Dijo eso último con cierto misterio.
—Vaya pues parece que el estar separada de mi la ha venido bien. — dije sin poder evitar cierto reproche pero no dirigido a ella sino a mí…
— Uffffffffff, — bufo Rosalie — ¿Crees que el dinero lo es todo Edward? Vaya, al parecer la bruja te ha comido el sesito.  — me reprochó
— Ni la menciones Rosalie. — Dije horrorizado  — Es sólo que, bueno, tú ya sabes que siempre soñé con poderle dar yo todo esto y saber que lo ha conseguido me llena de orgullo, pero también me aleja más de ella. — me excusé sin poder esconder la tristeza que me producía…
— El único que se aleja de ella eres tú, querido cuñado. — Volvió a reprocharme.
—Rose…— la reprendió Emmet.
— ¿Qué te ha dicho la bruja cuando te has marchado? ¿No ha pretendido venir? —  Dijo  Rose cambiando de tema, en teoría.
 — Bueno se ha puesto hecha una furia, pero he pasado de ella, aunque me tiene preocupado algo que ha dicho.
— ¿Y qué ha sido? — me preguntó interesada.
— Pues me ha vuelto a amenazar. Dice que aunque ella no esté aquí, sabrá si intento algo con Bella.  Me preocupa que haya aquí alguien a sus órdenes que intente algo contra ella. — les hice conocer mi preocupación.
— Bueno verás Edward,  — Dijo Rose mirándome dubitativa —de hecho tras esto que me has dicho, creo que si lo hay.
— ¿Qué me dices?— Conteste aterrorizado.
(— Calma, — Me pidió Rose — Edward, solo te lo digo porque si estoy en lo cierto intentara provocarte y bueno no conviene, por Bella.)
— ¿Quién es? —Pregunto Emmet
— Se llama James Caam y es un celador del hospital; es un chulo que siempre anda metiéndose en líos.  A simple vista parecerá que no tiene nada que ver.  Lo que pasa es que yo lo he reconocido de hace tiempo, de haberle visto con Tanya. ( No lo había relacionado hasta que tú me has dicho esto. )— Nos contó Rose.
— ¿Y se ha metido con Bella?— Pregunté apretando los puños.
—Bueno— Dijo Rose —  ha intentado salir con ella un par de veces pero Bella le ha dado puerta.  Se puso pesado e insistente, pero entre Jasper, Jacob y Sam, pudieron con él.
— ¿Y esos quiénes son?— Dije  ya con evidentes nuestras de celos.
— Son amigos Edward, — Prosiguió Rose —  muy buenos amigos, pero nada más, no empieces a rallarte. Además ¿No crees que ella tenga derecho a seguir con su vida? O ¿Es que piensas arriesgarte por fin? — me retó.
— Rosalie, ya lo hemos hablado, no quiero ponerlas en peligro. — Dije sin  mucho convencimiento, pues el estar tan cerca de ella me hacía pensar que a lo mejor…
— Edward, si tengo razón con lo de James — Dijo Rose comenzando a enfadarse — ¿No crees que ya están en peligro? Además ya te he dicho muchas veces que creo que ella tiene derecho a saberlo y a asumir el riesgo. Ya no es una niña ¡por Dios!, deja de tratarla como tal y de haceros daño a los dos de paso.( Te juro que un día de estos. Edward… )¿porqué no aprovechas ahora que estás aquí?, no sé… habla con ella, que ella decida.
— No Rosalie, no sigas, — le pedí sintiendo como mi pecho se abría — Tanya me lo ha dejado muy claro, no sabemos si ese James está solo. — Dije deseando que alguien me dijera que no era para tanto y que podría hablar con ella sin peligro.
—Pero ahora nos tiene a nosotros aquí Edward —  dijo Emmet dándome un cariñoso apretón en el hombro diciéndome justo lo que necesitaba oír, pero ¿Y cuándo nos marcháramos? — sabes que siempre te he apoyado, — siguió diciendo Emmet —… pero también sabes que nunca estuve de acuerdo.
—Emmet, vamos a dejarlo como está veremos a mamá y nos marcharemos ¿Ok?— le pedí  de nuevo no muy convencido.
— Sabes que eres muy terco — masculló Rose exasperada.
—No, soy practico Rose — le contesté con tristeza…
— ¿De qué tienes miedo Edward, de que a ella le pase algo o de que te diga que ya es tarde y que te eche en cara lo cerdo que eres por haberla dejado tirada? — me dijo de repente y sin anestesia.
—Rose, por favor — le pidió  Emmet al verme como se me contraía la cara por el dolor de la verdad. Porque sí, esa era la verdad, tenía miedo, mucho miedo de que Bella después de todo me dijera que ya no había solución, que había sido un cobarde. Porque eso era lo que había sido, un auténtico cobarde. No había luchado, me había rendido, me había tenido que acostar con una mujer sin sentir nada por ella.  Me sentía tan sucio y mal por eso, que no creía merecer a la maravillosa mujer que volvería a ver de nuevo en solo unos pocos minutos.
— Edward, ella te perdonaría todo, el problema es ¿Puedes perdonarte a ti mismo?— Dijo Rose sacándome de mi autoflagelación.
— Rose — de nuevo la reprendió  Emmet
— No Emmet, déjala, tiene razón.— dije apenas con un hilo de voz   No Rose,  no me puedo perdonar a mí mismo el haber tenido que prostituir mi cuerpo para satisfacer los locos deseos de una demente que acabaría con la vida de Bella y de mi hija  y nos dejaría a todos en la calle. — Dije apretando los puños y sintiendo como mis ojos comenzaban a picar.
— A mí no me importa estar en la calle, somos policías Edward sabríamos bien como proteger a Bella. — ¿Tendría Emmet razón?, pensé por un momento, pero no era tan fácil y él en el fondo lo sabía…
— Pero no podemos estar huyendo eternamente Emmet. Además yo ya no soy digno de ella. ¿Qué parte de he prostituido mi cuerpo no habéis oído?  — Y realmente era la verdad, ya no era digno de ella. Pero ¿Y si me redimiera? Solo ella, su amor, su contacto, su cariño, su dulzura, podía limpiarme, redimirme por dentro ¿Habría alguna posibilidad?
—Sí, si te hemos oído, lo que pasa es que no te hemos hecho caso, eres un exagerado como siempre. — Dijo Rose con un cierto deje de sarcasmo en su voz.
— ¿Exagerado? Como llamarías tú a lo que he estado haciendo. Conteste con las lágrimas ya resbalando por mis ojos.
— Míralo de este modo Edward, ¿Qué harías tu si fuese al revés? —Volvió de nuevo Rose a la carga
— Mataría al que fuese que tocase un pelo de mi Bella sin su consentimiento. — La dije
— ¿La perdonarías?— Pregunto Rose
— Claro —contesté sin dudar —  ella no tendría la culpa.
— Ahí  tienes tu respuesta. — Me contestó ella.
— Bueno, vamos a dejarlo Ok. — Le pedí cansado de esta conversación.
— Claro, cuando te has quedado sin respuesta dices que lo dejemos. — Dijo Rose contraatacando
—Rose, no ves que tengo miedo. ¡Por Dios, no es tan difícil entenderlo! — Exclamé exasperado mientras llevaba mi mano a mi pelo y me lo masajeaba de pura impotencia...
En eso ya habíamos llegado al hospital, Rose aparcó el coche en una plaza de garaje en donde ponía el nombre de Bella. Salimos y entramos al hospital por el área de urgencias.
— Hola Sue — dijo Rose, —  estos son los hermanos de Bella, ¿nos dejas pasar? vienen a ver a su madre.
_ Claro Rose, podéis pasar. Tomad, poneros esto, — nos pidió dándonos una tarjeta en donde ponía visitante —  con esto podréis ir por todo el hospital sin que nadie os diga nada.  Pero una cosa, ya sabes que en la UCI sólo podéis pasar de uno en uno y con una bata y unos zapatos esterilizados para no contagiar.
—  Si, gracias, Sue, ya he estado antes ¿Y Bella, dónde está?— — preguntó Rose. No negaré que saberme tan cerca de ella me estaba poniendo muy ansioso…
— Con Carlisle reunida. — contestó la mujer
—Sue por favor —Pidió Rose a la enfermera —  no la digas  a Bella que están aquí sus hermanos, quieren darle una sorpresita.
—  Descuida Rose, seré una tumba. — Contesto la enfermera con una radiante sonrisa.
— ¿Por qué la has dicho eso?— Pregunte temeroso de oír la respuesta.
— Digamos que si sabe que estáis aquí, no subirá — Dijo Rose. Justo lo que me temía.
—No quiere vernos verdad— Pregunte de nuevo ¿Acaso era masoquista?
— Y te extraña Edward— Dijo Rose
—No— Conteste simplemente.
— Pues no es eso, simplemente es que le duele verte, lo entiendes, ella todavía te quiere, idiota. —Dijo Rose abriendo un rayo de esperanza en mi qué yo mismo me encargue de cerrar.
— Dejará de hacerlo en cuanto sepa lo que he hecho seguro— Dije melancólico.
— ¿Tú dejarías de quererla?— Pregunto Rose contraatacando de nuevo.
—No seas tonta Rose, yo jamás dejaría de quererla. — Conteste indignado de que pudiera ni tan siquiera pensar eso.
— Entonces ¿porque ella tiene que hacerlo? — Rebatió mirándome con suficiencia. Buena pregunta, ahí había dado en el clavo y ese rayo  de esperanza se abrió de nuevo en mí.
Nos dirigimos rápidamente hacia donde estaban las UCIS. A pesar de que esa enfermera o recepcionista,  o lo que fuera había dicho que Bella estaba reunida, yo miraba por todos lados con la esperanza de encontrármela.  Tan absorto estaba con este asunto que no me entere que Rose se había parado frente a una puerta. A través del cristal que había al lado se podía ver a René llena de tubos. Emmet entró primero, estuvo unos minutos y después me tocó a mí
  — Hola René, — dije entrando por la puerta después de que Emmet saliera de allí.
—Hijo mío, — dijo mi madre — ¿Cómo es que habéis venido? Edward…
— Tranquila René, todo está bien, ella ha consentido, no te preocupes  ¿Cómo estás mama?— Le pregunté intentando calmarla.
—Bueno parece que me ha pasado por encima un camión de mudanzas, me duele todo. — dijo con una pequeña sonrisa lo que me hizo sonreír al verla.
—Pero ¿Cómo fue?— Pregunte con interés
— Bueno uno de los muchos ciclistas que no se han enterado de que las aceras son un sitio para que la gente pasee y no para que ellos jueguen a las carreritas. Encima tiene más delito  pues tenía el carril bici al lado. —
— ¿Venia muy deprisa?— Seguí interrogando
—Según el socorrista  que lo vio, sí
—Supongo que estará denunciado
— Edward, estás hablando de la esposa de Charlie Swan, jefe de policía de Forks, que cosas tienes, —  dijo René con sorna.
—Se te nota muy cansada mamá. — La dije cariñoso
—Es que lo estoy. ¿Por qué no vais a buscar a Bella?, seguro que está o en su despacho o en el de Carlisle. Edward tienes que ir hijo. Que Rose os diga cómo ir.
Fin del flashback
 Sumido en todos estos pensamientos llegamos a la cafetería. Después de localizar una mesa vacía intente sentar a mi hija en una silla, pero observe con alegría que Gabriela no quería abandonar mis brazos, así que fui yo el que me senté con ella en mi regazo.

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 Gracias a Titi Cullen, Sara-Cris Cullen y A.Bella Cullen por recomendar mi historia.
Gracias Troyis por tu apoyo y consejos.
Gracias Iare por ofrecerte a ayudarme.
Gracias Erica Castelo y larosaderosas, por el trabajo que han tenido corrigiendo todos mis errores ortográficos.
Y gracias en general a todas las que me mandaron reviews:


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